He estado viendo en algunos periódicos la captura de Eulogio Romero, principal sospechoso del asesinato de dos hermanos de apellido Recinos Cisneros (desconozco si tengo parentezco con ellos), ocurrido en mayo pasado como desenlace de un pleito de calle por un parqueo o por derecho de pasar (no estoy muy seguro), y donde supuestamente Eulogio sacó un arma de fuego y disparó sin remordimiento contra los dos parientes.
Las autoridades son las que se encargarán de tratar de convencer a la justicia de la culpabilidad de Eulogio Romero, no obstante, todo esto deja una clara lección:
¿No le parece ridículo pelearse y hasta matarse por un parqueo o porque un carro le obstruye el paso a su vehículo? Por supuesto que es harto ridículo, si no, piense qué necesidad había de que el supuesto hechor (Eulogio) tuviera que cambiar de domicilio y refugiarse en Nicaragua, cuando podía haber pasado una festividades navideñas en su propia casa y al lado de su familia.
Qué necesidad había de convertirse en asesino y manchar su nombre, exponiéndose a vivir en una celda bajo condiciones de hacinamiento, cuando la solución más simple era haber esperado un par de segundos a que el otro carro pasara para dejar libre el paso o buscar un espacio adicional donde parquear.
Qué necesidad había de aparentar ser macho y tener el control de todo sólo por poseer, mostrar y usar un arma de fuego.
Qué necesidad había de arruinar la vida de dos familias (la de los Recinos y la de Eulogio mismo), por algo tan trivial.
Ojalá que este caso se resuelva apegado a derecho y que deje una lección muy clara a todos aquellos que portan armas para que se abstengan de usarlas de forma tonta contra cualquier persona y que aprendamos todos que un poco de cortesía y paciencia salva vidas.
Nota del autor: Muy bien por El Diario de Hoy, quien inició la investigación por su propia iniciativa y no la ha dejado hasta este momento.
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